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Detalle de la exposición

  • Del 02/02/2012 al 16/02/2012
  • Sala Vaquero Poblador de Diputación de Badajoz

Búsqueda

Javier Soto se considera fundamentalmente «creativo» y la cerámica le ha abierto todo un abanico de posibilidades expresivas que van desde la indagación personal al diseño decorativo. Cerámica plana, azulejos dibujados, pigmentados y sometidos al sacrificio final del horno como juez, a veces caprichoso, de las esperanzas artísticas. En la sala 'Vaquero Poblador' de la Diputación Provincial de Badajoz se ha abierto la exposición 'Búsqueda', en la que Javier Soto vuelca un largo camino de experimentación que ya no podía eludir por más tiempo su presentación ante el público.

La muestra es una explosión de color que da vitalidad a personajes entre los que predominan las mujeres, representadas a través de un hermoso vestido o identificadas con un árbol que se acopla a las formas femeninas. También hay otros personajes más domésticos como el pez del autor, propuestas minimalistas y manchas abstractas o una reproducción de la historia de Don Quijote y los molinos, hecha para una biblioteca de la región, en la que un molino de aspecto asombrado parece preguntarse a qué obedece la actitud agresiva del conocido hombre de la Mancha.

Javier Soto atribuye su formación como artista cerámico a dos maestros totalmente diferentes que le forjaron al tiempo en la búsqueda de la perfección y el cultivo de la libertad creativa. Su propuesta parte de un soporte básico, el azulejo, sobre el cual dibuja y distribuye pigmentos y cuya utilización ha ido perfeccionando en una aplicación de ese I+D «que se nos pide a todos los españolitos para dar el salto y salir de la situación económica que hay».

Decoración de interiores

Javier Soto recuerda que, antes de ser enmarcados, cada uno de sus cuadros se puede transformar en un paquete de 15x15 centímetros «que es exportable a cualquier parte del mundo». En su opinión, Extremadura puede ser un vivero de artesanos y artistas capaces de contribuir al desarrollo del mercado de decoración de interiores que aún está por explotar.

Explica que la cerámica tiene sus pros y contras en la creación artística, como ocurre con el hecho de que la gama de colores no sea tan larga como en otras técnicas. Tras el proceso de dibujo y pigmentación viene la larga espera para comprobar si la fuerza del horno se ha mantenido en los cauces que el artista preveía, porque tratar este material es «pintar a ciegas».

«El horno sí que es el verdadero juez de mi trabajo -dice-. No tiene piedad y muchas veces te frustra. Tiene ese poder del César que puede darte la vida o quitártela. Yo he metido en el horno con la mayor ilusión trabajos en los que he invertido meses y que te hacen llevarte un chasco total cuando los abres. Sin embargo hay otros con los que el horno me da la gran sorpresa».