Javier Soto JS

Artista Plástico

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El autor

Un recorrido por los orígenes de Javier Soto

En la pequeña aldea del Corazón de Jesús, una pedanía cercana a la ciudad de Badajoz, nació Javier Soto JS, a la sombra de la ermita que cuidaban sus abuelos. Muy pronto, el traslado de sus padres a Guadalajara y Madrid puso al niño en contacto con el mundo del arte y la jardinería de los que su padre era gran amante. El Museo del Prado, el Palacio Real, los Jardines del Campo del Moro, el cercano Escorial, el Jardín Botánico... fueron espacios que dejaron honda impresión en la mente de aquel niño que desde los primeros años de la infancia manifestó un claro temperamento artístico. Sin embargo, la temprana muerte de su padre zarandeó de tal modo el curso vital de Javier Soto, que con a penas diez años quiso mitigar el dolor insoportable de aquella ausencia aherrojando con rabia la voluntad creativa que su padre había alentado en él. Ni los estudios Secundarios de electrónica y delineación, ni los premios a sus dibujos escolares lograron liberar aquella férrea renuncia infantil al cultivo del arte.

Muchos años después, en el transcurrir de una vida laboral que lo llevó de Extremadura a Canarias y de Canarias a Andalucía, tuvo la oportunidad de contactar con un maestro ceramista cordobés y recibir sus enseñanzas. Fue así como el tacto del barro, el juego de los pigmentos, la composición de las formas y los colores, devolvieron a Javier Soto las impresiones artísticas de la infancia que había maniatado durante años. El impacto colorista de los jardines, la formas en las pinturas del Prado, los frecos del Escorial, los Tapices Reales volvieron a su memoria con la misma fuerza con que había olvidado sus ilusiones artísticas de la infancia.

Y al paso de aquel reencuentro con la experiencia plástica y la voluntad creativa, llegó el descubrimiento inesperado que hoy es la base de su propuesta artística:

“Es posible llevar el trabajo cerámico más allá del trabajo artesanal en serie y convertir la baldosa de barro cocido en materia para la creación de obras de arte.”

Desde ese modo, Javier Soto se dedicó durante años a investigar sobre las posibilidades artísticas de este soporte, mediante pruebas de colores, de formas, de horneados, al tiempo que buscaba vías para lograr obras ligeras y móviles. En ese tránsito, un accidente le seccionó el nervio cubital, lo cual dejó sin sensibilidad su brazo derecho. Pero el artista no se arredró por ello y a base de voluntad y esfuerzo consiguió aprender a pintar con una mano derecha prácticamente insensible. Fue tras esa época cuando Javier Soto, ya Javier Soto JS, realizó exposiciones sin interés de lucro o ventas, con la única idea de mostrar públicamente su tesis, observar la reacción de los espectadores y escuchar sus opiniones.
Hoy Javier Soto JS, que vive de nuevo en una casa rural ajardinada, considera llegado el momento de poner a la venta sus cuadros de mosaico cerámico, enmarcados en madera sobre tela, como obras con la misma dignidad artística que las realizadas con otros materiales y en otros soportes.

Puede conocer más sobre su propuesta artística en el siguiente enlace: